La pérdida ha sido brutal a todos aquellos maestros y trabajadores en general que se han entrado en proceso de jubilación desde el año 2019 al 2021 debido a la controversial decisión que tomó la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra los jubilados. Un hecho que los nuevos funcionarios de la 4T no explican desde dónde viene el tema y que las dirigencias sindicales callan con tal de acomodarse en el nuevo gobierno y no levantar olas.

Calladitos se ven más bonitos, los líderes sindicales. Por cierto que en el caso de los maestros, se entiende que los líderes del SNTE no muevan un dedo ni hayan tomado las calles para protestar por tal injusticia, pero y ¿dónde están aquellos aguerridos y combatientes líderes de la Coordinadora Nacional?

El tema es que la Suprema Corte de Justicia avaló que la Reforma Educativa iniciada por el expresidente Enrique Peña Nieto en el 2014 y que el Congreso de la Unión aprobó en el 2016 en lo que se conoció como el Sistema de Indexación, que sustituyó el Salario Mínimo por las Unidades de Actualización (UMAS).

Esta maldita herencia de Peña Nieto y los diputados y senadores del último tercio de su gobierno se pasaron a traer a los ya de por sí vapuleados maestros por decir lo menos, ya que cuando se calcula el monto de la pensión final en lugar de que se sumen como antes las veces de Salarios Mínimos, se suman las veces de UMAS.

Pero vamos al punto, ¿cuánto han perdido los maestros del 2019 a la fecha?

Cheque el dato:

En el 2019 los salarios mínimos subieron un 5%, las UMAS 4.82%

En el 2020 el Salario Mínimo subió un 5%, las UMAS solo 2.83%

En el 2021 el Salario Mínimo subió un 3.15%

En el 2021 la brecha y la pérdida económica de miles de trabajadores fue brutal. El Salario Mínimo quedó en 141.70 pesos,  mientras que las UMAS quedaron en 89.62 Pesos. Échele números y entenderá porqué al menos los maestros del país, que no sus líderes sindicales, están que truenan.

El problema que hasta hoy permanece agazapado, sin conocerse las causas se desbordará ante las constantes declaraciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador en el sentido de cómo irá creciendo el Salario Mínimo durante su gobierno.

¿Hasta dónde podrán las dirigencias sindicales seguir conteniendo la fuerza individual de los jubilados y todos aquellos que están por hacerlo? Sin duda que las elecciones de junio próximo serán un muy buen catalizador del tema.

Lo rescatable es que el presidente ha ordenado encontrar un mecanismo de compensación de esta arbitraria y brutal herencia de Peña Nieto, pero hasta la fecha nada claro bajo el sol.