1. La trifulca que marcó el cierre de una etapa
El momento culminante del reciente ciclo legislativo fue una agria confrontación física entre el líder del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, y el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, luego de un acalorado debate sobre una posible intervención militar de Estados Unidos para combatir al narcotráfico. Moreno se acercó a la tribuna, lo encaró e incluso lo golpeó, lo cual resultó en lesiones para un camarógrafo y la apertura de denuncias legales por parte de Noroña y de la víctima.
2. Motores políticos avanzando a toda marcha
Ante esta agresión, Noroña reaccionó presentando una denuncia penal y anunció la convocatoria de una sesión de emergencia para buscar la expulsión de Moreno y otros involucrados. Mientras tanto, el PRI intentó posicionar al propio Moreno como víctima, solicitando su inclusión en el Mecanismo de Protección de Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, alegando amenazas del presidente del Senado.
3. Morena defiende la unidad frente a la tempestiva figura de Noroña
La presidenta Claudia Sheinbaum vivió estos eventos con cautela: criticó el episodio de violencia en el Senado como un reflejo del autoritarismo del bloque opositor PRIAN (PRI-PAN), y defendió la cohesión interna de Morena frente a las fracturas que podrían generarse por las declaraciones y posturas de Noroña.
4. Controversias patrimoniales y discursos provocadores
La última semana de su presidencia estuvo plagada de polémicas. Se le cuestionó por su ostentosa compra de una casa en Tepoztlán (valorada en 12 millones de pesos) y por inconsistencias en las declaraciones patrimoniales que entregó al Senado. Además, hubo críticas por su estilo beligerante: desde insultar al cónsul de México en Miami, a quien llamó “cretino” por su defensa de condiciones carcelarias dignas en EE.UU., hasta cuestionar el valor simbólico de los hallazgos del rancho Izaguirre (Teuchitlán), insinuando que los pares de zapatos encontrados podrían haberse convertido en objeto de manipulación política.
5. Romper el silencio: su discurso de despedida
El día de su salida del cargo, durante su última intervención en el Senado, Noroña lamentó no haber recibido siquiera un aplauso por su labor. Aun así, reafirmó sus convicciones: “Nunca me excedí” y aseguró sentirse en paz con su gestión, a pesar de todo. Pidió un aplauso para las mujeres que integraron la nueva Mesa Directiva, y cerró con una frase dramática desde la tribuna: advirtió que, si su vida se perdiera en defensa del pueblo, estaría “bien empleado”.