Las autoridades capitalinas han desmantelado 96 tomas clandestinas de combustible dentro de Ciudad de México durante los últimos seis años, una cifra que revela la presencia creciente de redes de huachicoleo incluso en zonas urbanas altamente vigiladas.
De acuerdo con reportes oficiales, las tomas ilícitas fueron localizadas principalmente en las alcaldías Azcapotzalco, Gustavo A. Madero y Tláhuac, puntos estratégicos por donde atraviesan ductos de Pemex. Las investigaciones señalan que estos grupos operaban mediante perforaciones subterráneas y conexiones improvisadas para extraer combustible sin ser detectados.
Autoridades federales y locales han señalado que estas actividades representan un riesgo doble: por un lado, la pérdida millonaria de recursos energéticos, y por otro, el peligro para la población debido a posibles fugas, incendios o explosiones.
La Fiscalía General de la República mantiene abiertas varias carpetas de investigación para identificar a los responsables y determinar si existe participación de bandas dedicadas al robo de hidrocarburos que operan en otros estados del país.
El Gobierno de Ciudad de México aseguró que continuará reforzando la vigilancia en los ductos y colaborando con Pemex para prevenir nuevas conexiones clandestinas.








