La degradación de los humedales y manglares de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río dejó de ser únicamente un problema ambiental para convertirse en un asunto de protección civil, afirmó Beatriz Solís Rincón, del colectivo Mujeres Restaurando el Ecosistema.
La ambientalista señaló que este ecosistema debe entenderse como un bioindicador del deterioro ambiental que enfrenta la región y advirtió que los efectos del cambio climático hacen indispensable emprender acciones de restauración y recuperación de estos espacios naturales.
Entre las principales amenazas identificó la contaminación de los mantos freáticos por rellenos y tiraderos a cielo abierto, la presencia de residuos peligrosos en distintos humedales, la proliferación de especies invasoras y las descargas de aguas residuales, tanto autorizadas como clandestinas.









